
Desde hace años vive en Miami, pero también tuvo asiento en Quebec, Hollywood, Los Ángeles, París, New York. Habla y piensa en varios idiomas. Ha sido andariego con libros debajo del brazo, periodista, escritor, nadaísta, azafato en sus años mozos y cultivador de algodón cuando pensó en el campo como bálsamo para los demonios de concupiscencia que llevaba por dentro.
Ha sido un hombre inquieto, de intelecto libre y pensamiento crítico. Desconfía de la política porque suele camuflarse de servicio al prójimo cuando en verdad es vía expedita hacia la lujuria del poder malversador. En algunos de sus libros suele referirse con sorna a ese poder que enceguece y eterniza la avaricia, pero no es a activista en cuestiones partidistas. Eso sí, cree que los muchos males que afectan a Colombia tiene sus responsables que andan, como los personajes de su libro Sibaritas en el exilio, de cóctel en coctel, de conciliábulo en conciliábulo, con la conciencia tranquila aunque tengan los sueños poblados de cadáveres.

Rafael Vega Jácome nació en Zambrano /Bolívar/, cuando el gran río de la Magdalena era la arteria de los barcos a vapor y en la casa del pato Rafael se comenzaba a bailar el «baile de la pluma». La exuberante vida ribereña, las leyendas, los cantos de vaquería, alimentaron sus primeros años, pero pronto marchó a la ciudad para iniciar su ciclo de ciudadano del mundo. Barranquilla fue puerto de inicio y ahí conoció de cerca a uno de sus grandes referentes literarios y periodísticos, Álvaro Cepeda Samudio. Inquieto por naturaleza miró hacia un nuevo movimiento de jóvenes que invitaba a mofarse del establecimiento a través de la poesía y la palabra. Se hizo nadaísta y cercano de sus máximos dirigentes: Gonzalo Arango, Jota Mario Arbeláez, Elmo Valencia, Eduardo Escobar, Jaime Jaramillo.
Rafa quería ver otros mundos y tomó vuelo como azafato de vuelos internacionales. Conoció muchos países y ciudades de renombre antes de afincarse por un tiempo en Bogotá. Allá lo conocí. Eran mitades de los 70 y de inmediato hicimos liga. Me llevó a trabajar con él a la revista Qhubo y El Bogotano, medios impresos de Consuelo de Montejo, donde comencé a escribir crónicas y reportajes.

Queríamos otras cosas y después de larga conversaciones y «tirar coco» decidimos venirnos a Cartagena y crear una revista. Así nació Cartagena Show, la primera gaceta cultural en colores, bilingue y de comprobada utilidad publicitaria de Cartagena. Eran principios de los años 80, cuando la ciudad se abría con decisión al turismo, pero olvidaba que la planeación no puede estar ausente en las razones del desarrollo. De ahí comenzaron los problemas de construcción urbana sin control de alturas, alcantarillado precario con aguas servidas por las calles, informalidad en las playas, en fin.
Rafa escritor
Durante años Rafael Vega hizo del periodismo su oficio y lo ejerció con entrega comprobada en Bogotá y en Barranquilla. También en una primera etapa en Miami, donde creó y dirigió la revista Lea, de gran acogida en la Ciudad del Sol, y Art América y el Manual de Arte Contemporáneo. Pero la literatura lo jalonada de manera permanente. Se dedicó a escribir cuentos y novelas y ya va publicado alrededor de 12 títulos. Entre ellos Río abajo, Cuentos del purgatorio, Habemus Anticristo, Sibaritas en el exilio, La guerra infame del amado caudillo, Demonios en el trono, Historia secreta del corazón de Jesús. Todos publicitados y a la venta en Amazon.
Sus libros han sido presentados en la Feria del Libro de Miami, Feria del Libro de Bogotá, Colombia, Hunter Collage de Nueva York y la Universidad de Toronto, Canadá donde fue invitado de honor para la celebración del día del idioma español. Por su obra literaria ha recibido numerosas condecoraciones, entre ellas: Proclamación de la ciudad de Miami; Llaves de la ciudad de Miami Beach; Orden de Comendador del Estado de la Florida y Orden Rodrigo de Bastidas, otorgada por la Alcaldía de la ciudad de Santa Marta, Colombia. En Nueva York trabajó como Subdirector de la revista Temas. Ha publicado artículos en The Miami Herald, revista Semana y otros reconocidos medios de comunicación. Sus cuentos han hecho parte de las antologías Escritores colombiano en la diáspora; Antología de escritores Nadaístas (Editorial Panamericana 2005), Cita de seis-Letras en la Diáspora (2002). Sin duda Rafael Vega Jácome es un sibarita del pensamiento.



A Rafa, o a su antologo se les olvidó que sin mi bolsillo, Cartagena Show no hubiera existido en Quilla ni en Miami. No todo son letras mis buenos amigos.